jueves 25 de febrero de 2010

Manifestación



Publicada el 12 de febrero de 2010 en El Día de Cuenca y otros, supongo.

Desde que llevo gafas progresivas debo mirar de frente a las personas y a las cosas para enterarme bien de quiénes y qué son. Por eso son ya dos las veces que en este mes me he confundido al ver de soslayo la portada de El Día de Cuenca. Las fotografías, a tres de las cuatro columnas del formato del diario, me parecieron sendas manifestaciones multitudinarias, de las que se convocan para pedir algo imposible al gobierno. Sin embargo, mis gafas ultramodernas me engañaron y ninguna de las dos tomas correspondía a una protesta sino ambas a sendos paseos protocolarios -decía el pie de foto de la primera- de un montón de políticos que inauguraban una vía rápida (algo que no debe de ser de mucho mérito en un paisaje plano como pecho de varón: Machado dixit) y de otro montón, muchos de ellos coincidentes, que celebraban que algún día se urbanizaría no sé qué. De verdad lo digo. Había cientos de políticos, cientos de hombres y algunas mujeres que esos días no debieron de hacer nada de provecho salvo comadrear y preparar negocios, cuántos de ellos de interés bien privado. Las fotografias pudieron hacerme sentir historiador y haberlas comparado con el séquito que ha acompañado desde antiguo a los reyes cuando salían de palacio, séquito siempre tan lleno de deudores, aduladores, medradores y otros vividores a cuenta de la Corte. Pero no fue así y sólo me sentí demagogo y pensé en que de instantáneas como esa están construidos los resulados de la encuesta del CIS de diciembre: el tercer problema que tienen los españoles son sus políticos.



jueves 18 de febrero de 2010

Sanciones

Publicada el 12 de febrero de 2010 en El Día de Cuenca y otros, supongo.

De viaje por la región leí en la prensa que el Banco de España ya ha propuesto las sanciones para los dirigentes que llevaron a la ruina a la CCM. La del presidente es la de mayor cuantía y se fija en ciento cincuenta y cinco mil euros. Calderilla. Todas las multas juntas son apenas un cascote en el estropicio que (a base de dar dinero a los ricos como jamás hubieran dado a los pobres), montaron en la entidad financiera, la cual, por cierto, habremos de reparar entre todos, incluso entre los que nunca hemos sido clientes. La razón de tratamiento tan suave está en que el Banco de España considera que no hubo delito en su gestión sino solamente descuido. Es decir, no eran malos sino tontos. Lo curioso es que entre estos incompetentes se encuentra quien llevó las riendas de la economía de Castilla-La Mancha durante años y quien, en el otro lado, gobierna desde hace decenios una de las más exitosas asociaciones empresariales de estos pagos. O sea, que no deben de ser tan tontos. Leía esta noticia en un bar cuando el camarero, moviendo la cabeza con resignación, me dijo: «¿lo ve? son todos iguales; unos sinvergüenzas». Sonreí con afabilidad mientras cotejaba la disparidad de criterios que mantenían ese trabajador sin cualificar y los expertos del Banco de España y cuando volví a la calle pensé, ya con más tranquilidad, que otra vez el sistema (¿quién cojones es el sistema?) ha dejado pasar la ocasión de sembrar un poco de esperanza en el corazón del ciudadano.


Columna suplente - La fotografía

Esta columna no se ha publicado en ningún sitio, salvo en este blog, pero podía haber sido publicada el 19 de febrero de 2010 en El Día de Cuenca y otros, supongo. Pero se quedó, como dice el título, en columna suplente

Cuando con una cámara de fotos se obtienen seis o siete imágenes en un segundo, son infinitas las posibilidades de manipular un contenido. O bien de conseguir un titular más expresivo que una letra de cien puntos. Por citar una, recuerdo aquella imagen de Julio Anguita detenido en medio de uno de sus característicos ademanes mientras hablaba con Aznar. El «califa» parecía estar haciendo una reverencia al líder conservador, que lo observaba desde cierta altura (lo prometo) y la imagen era no ya una metáfora sino una descripción detallada de la famosa «pinza» contra Felipe González. Ayer, jueves, El País mostraba dos instantáneas, una al lado de la otra, de Zapatero y Rajoy volviendo cada uno a su escaño después de alguna de sus intervenciones en el Congreso. Mientras todos los «populares» miran a Rajoy, sonríen y aplauden con el entusiasmo de quien acaba de escuchar a la Pantoja, ni uno solo de los «socialistas» mira a Zapatero y predomina, en cambio, la cabeza baja y la mirada al suelo. Es verdad que todos aplauden, pero también que nadie sonríe, si exceptuamos a una diputada que tiene la cabeza tan vuelta hacia otro sitio que parece estar festejando el gol que ha visto televisar en el bar de enfrente. Cualquiera diría que los diputados del PSOE están meditando si deben hacer caso a Rajoy cuando les hizo la insólita propuesta de que derribasen a su líder pero, en todo caso, como no es casualidad que un periódico confronte a una oposición tan eufórica y a una mayoría tan meditabuna me pregunto qué sabe El País que ignoramos nosotros. ¿Que la cosa está peor de lo que nos cuentan?



Tiempo muerto

Publicada el 12 de febrero de 2010 en El Día de Cuenca y otros, supongo.

Hemos entrado en la segunda parte del partido y el equipo rival está cogiendo una ventaja sustancial. Cuando el equipo que juega en casa empieza a perder con cierta claridad siempre es por errores suyos y no por aciertos del rival, porque el que juega fuera con destruir juego cumple con su papel. Lo extraño de este partido es que el visitante haya tardado tanto en ponerse por delante. Los comentaristas han dicho repetidamente que pocas veces, a un forastero se le darán tantas ventajas en su visita al campo del líder y que sólo la inoperancia de los forasteros ha impedido que tomasen antes la delantera. Lo normal es que las cosas no cambien ya y, si lo hacen, sea a peor del equipo propietario del terreno. A poca mala suerte que tengan en los próximos lances del juego, estaremos antes de darnos cuenta en los minutos de la basura. Al capitán del equipo local sólo le queda la opción de pedir tiempo muerto por si después de un rato de descanso salen los jugadores con la cabeza más fresca y juegan mejor. Lo malo y lo bueno de este deporte es que el tiempo muerto no interrumpe el partido sino que lo suspende y después de que se agote comienza un partido nuevo. Cabe la posibilidad de que después del tiempo muerto,el partido nuevo se juegue en el campo del equipo contrario, pero es seguro es que será así si se juega el partido hasta el final. Seguro que al público le interesa que haya un descanso, pero al presidente del gobierno también. Si espera al final de la legislatura, la goleada que va a encajar va a ser de escándalo.



jueves 4 de febrero de 2010

Penosidad

Publicada el 5 de febrero de 2010 en El Día de Cuenca y otros, supongo.

La vicepresidenta, inagotable en su papel de decir que las cosas no son para tanto, que ya verán ustedes que no, se ha apresurado a decir que los trabajos que sean más penosos quedarán exentos de jubilarse a los sesenta y siete años. Rápidamente he pensado en los empleados de banca, que llevan décadas jubilándose a los cincuenta y pocos; en los de la radiotelevisión pública, que emularon a los de la banca; en los empleados de las grandes factorías que entran en crisis e imponen al gobierno la manera en que se deshacen del capítulo de gastos jubilando a cualquier edad a quienes les da la gana; en los enseñantes, que dejan el currelo a los sesenta... Dado que el propósito de cualquier gobierno no es desarrollar un modelo de sociedad determinado sino ganar las elecciones siguientes, ya veo por dónde va a ir la escala de penosidad de la vicepresidenta y adivino que con cualquier gobierno de cualquier partido las cosas no cambiarán y en el infausto futuro que ya nos han pintado seguirá existiendo la nueva aristocracia de los que dejan de trabajar mucho antes que los demás y el nuevo proletariado de pelagatos que les pagarán el retiro. Los nuevos miserables. Puesto que el dinero de las pensiones de los retirados se obtiene del dinero que aportan los activos, digo yo que antes de hacer que una parte se retire más tarde habría que conseguir que todos se retiren al mismo tiempo. Es otra forma de llenar el cajón de la pasta. Lo que pasa es que el gobierno no se atreve a ponerla en marcha. ¿Es que nos extraña? Sólo es el gobierno: cosa de poco.