jueves 28 de julio de 2011

Un caballo sin nombre

Publicada el 29 de julio de 2011 en El Día de Cuenca y otros, supongo.
"He atravesado el desierto en un caballo sin nombre / Le gustaba estar lejos de la lluvia / En el desierto puedes recordar tu nombre / porque no hay nadie que pueda hacerte daño». Yo no entiendo nada de poesía, pero diría que estos versos son malos malísimos. Forman parte de una canción que habla de un tipo que recorrió el desierto en ese caballo y cuando llegó al mar lo soltó. No dice mucho más pero como está en inglés lleva sonándome bien desde que un amigo que tenía dinero (luego también discos: cosas del pasado) me la presentó en el tocadiscos de su casa, hace ya media eternidad. Seguramente nos gustaba pensar que la canción contaba alguna gran epopeya pasando por alto que en Estados Unidos (de donde habla) lo único parecido que se había hecho había sido aniquilar cobardemente a todos los indígenas. Como, por otro lado, ni nos imaginábamos que el «smoke on the water» de Deep Purple solo era el relato de un incendio que aquellos melenudos habían sufrido en un concierto en Suiza o como ni pensar pudiéramos que la «Calle 52» de Billy Joel eran únicamente seis versos tan creativos como «dicen que se necesita mucho para mantener vivo el amor.» Casi lo mismo que Isabel Pantoja pero con saxofón y sin faralaes. En fin, así construíamos entonces alguna parte de los mitos sobre los que hemos atravesado una parte de nuestro particular desierto, en medio del cual seguimos negándonos a escuchar a las folclóricas pero sentimos una nostalgia remota cuando leemos que el lunes murió Dan Peek, uno de los tres miembros de América, los del caballo sin nombre, que, por cierto, ya ni se juntaba con los otros ni nada.
Pero a mí todavía me mola «a horse with no name».




jueves 21 de julio de 2011

Mujeres

Si usted pesa más de lo debido, se arruga más de lo conveniente, tiene abcesos de grasa por cualquier sitio (o por todos los sitios), está pendiente de lo que los demás opinan de usted, sufre una insatisfacción moderada por la forma o el tamaño de esto o aquello, necesita ayuda extra para echar un polvo, se mea encima, puede haberse manchado el culo del pantalón, tiene el abdomen como el dirigible Hindenburg, sufre estreñimiento y es muy fácil encontrarse con usted cuando está sin ropa o muy poca, usted es una mujer.  No es fácil que una colonia de marcianos escriba nuestra historia cuando nos extingamos pero si se diese el caso y los investigadores utilizasen como fuente los anuncios de televisión no podrían alcanzar otra conclusión diferente a esta: había hombres y había mujeres, siendo éstas seres mucho más imperfectos ya que se desarrolló una multifacética y próspera industria dedicada a corregir sus desarreglos físicos y psicológicos. Si no fuera por lo de encontrarlas en pelotas habría que admitir que convivir con las mujeres es una experiencia desalentadora, pero como ocurre que esa característica sí que es mentira fehaciente (a veces, gracias a Dios) ha de convenirse que vivir con las mujeres es un trance al menos incómodo. En la publicidad, las mujeres han dejado de ser un objeto para ser una pena. La liberación les ha costado el descuajeringamiento psicosomático. Dueñas de su vida, ahora se pasan el día luchando contra su anatomía, singularmente tripas y esfínteres, y contándolo sin pudor ni recato. Ahora son amas de casa avispadas en lugar de abnegadas porque han aprendido a usar comida preparada, pero la emancipación se la gastan en la farmacia. Yo creo que si fuese una de ellas, prefiría seguir siendo un florero.

jueves 14 de julio de 2011

Frontera

Publicada el 15 de julio de 2011 en El Día de Cuenca y otros, supongo.



Algún ministro debería mandar que se desmantelaran los puestos fronterizos que se mantienen en la raya de Portugal (y creo que también de Francia). Sospecho que las autonomías no los han retirado porque están sobre territorio federal y el ministerio no tiene dinero para quitarlos o bien está escrito en algún sitio que se hagan museos cuando volvamos de la crisis. De momento son una elegía al abandono y al mal gusto, aunque también un recuerdo de que ese es el último lugar nuestro. O sea, el recuerdo de que está lo nuestro y lo de los demás. En tiempos de descreimiento puede que sirvan para retener el espíritu mágico de las tierras de frontera, que sin ese sitio donde pasar los malos tragos de la rutina se habría marchado a la trasera de la Gran Vía a retener el oficio de separar dos mundos sobre la cinta de un bordillo. Uno pasa al lado de esas casetas grises y desamparadas y, sin saber por qué, sabe que a cien metros de allí las casas tienen azulejos en las fachadas y la prima de Riesgo es todavía más puta que aquí, madre mía el día que nos echemos a Riesgo a la cara y le hablemos de su prima... También pasa que a aquel lado del río -del Duero estoy hablando, que ese sí que es frontera inamovible- el clima da naranjas y a éste escarchas y que los quebrantahuesos sobrevuelan los desfiladeros sin pensar en que siluetean un espacio único europeo pero con primas diferentes y sin fijarse en si sus cagarrutas ponen perdido el quiosco de helados luso o el puesto fronterizo hispano, tan viejo él.



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lunes 11 de julio de 2011

De virus y sistemas

Publicada el 8 de julio de 2011 en El Día de Cuenca y otros, supongo.
Rodríguez Ibarra, que se ha pasado a la Informática, dice que hay que resetear el sistema porque tiene un virus. Resetear es más bien sinónimo de reiniciar, de apagar y encender, vamos, lo que, como Ibarra sabe, no elimina ningún virus. Para deshacerse de ellos hay que formatear, lo que significa cargarse hasta la viga maestra, dejar el ordenador como estaba cuando se fabricó. Pero un ordenador formateado no funciona y para volverlo útil hay que instalarle un sistema operativo (windows, linux...). Supongamos que el capitalismo especulativo es el virus y el Estado liberal el sistema operativo. Formatear significaría cargarse el capitalismo especulativo pero no podríamos poner otro sistema operativo que el mismo Estado liberal porque no tenemos otro disponible (no se me enfaden los seguidores de Chávez, háganme el favor) y pensar que es posible reconstruirlo retrotrayéndolo a un estadio en el que no vuelva a desarrollarse el virus especulativo es una ingenuidad o una sandez, lo que usted prefiera. Muchos científicos sociales confían en que encontraremos la alternativa a nuestro particular «windows», pero no se conoce al Rousseau de nuestros días que se esté poniendo a ello. Ibarra detecta que el 15-M tiene algo de anti-virus y por eso aconseja a Rubalcaba que se acerque a ellos. Pero me parece que el «bellotari» confunde el culo con las témporas porque no se trata -como dice- de que ese movimiento esté con el PSOE: ya lo ha intentado Cayo Lara y lo han echado con cajas destempladas. Acordaremos con Ibarra, en fin, que la izquierda tiene que revisarlo todo pero yo creo que no puede porque también ella está infectada por el virus. Está fea la cosa.