El mandamás de los hospitales ha dicho a los empresarios de Cuenca que con el hospital no pasa nada. Que solamente se le ha quitado un treinta por ciento de la clientela y que se ha prescindido de algunos enfermeros, médicos, plantas, camas... en fin, de esas cosas de las que se puede prescindir en un hospital y no en un supermercado. Pero que de recortes y eso, no hay nada de nada. Por el modo en el que se ha llevado a cabo puede decirse que ha sido una reunión casi protocolaria entre los empresarios de la ciudad y el mayor empleador de todos, el que suministra a los demás una parte no despreciable de sus cifras de negocio. Dado que éstos no han expresado en voz alta opinión alguna (que yo sepa), cabe deducir que están satisfechos con lo que han oído, y que este asunto del hospital es una bobada en comparación, por ejemplo, con el desaguisado de peatonalizar Carretería, que eso sí que los arruinará a todos. Así las cosas, tengo un problema intelectual porque las fotografías de la prensa muestran que cada martes una concentración de sanitarios a la puerta del Virgen de la Luz dice que se está precarizando (o yendo a tomar por saco, si se entiende mejor), y eso contradice las optimistas expectativas de los empresarios. Puedo pensar, por tanto, que lo de cada martes es una reunión de socialistas y comunistas nostálgicos e incurables, pero eso se me hace difícil de creer, muy difícil. Me soplan al oído, para ayudarme a entender este lío, que hay quien ha vendido su apoyo a la política del SESCAM a cambio de que, si algún día tiene una apendicitis, no se le colocará en una habitación con tres camas. Pero eso tampoco me lo creo. Así que estoy un poco desmoralizado porque esto de la jodida crisis me está nublando el entendimiento antes de tiempo. Y eso es un faena estando la sanidad como está.
jueves, 7 de junio de 2012
Escuela rural
Publicada el 8 de junio de 2012 en El Día de Castilla-La Mancha.
Existe en el medio rural un estancamiento escolar de proporciones importantes en comparación con los niveles de estudios que se alcanzan en el conjunto de los sectores de la población.» La frase no es de Marcial Marín, pero podría serlo. El consejero de Educación dice esto mismo y añade que hay estudios que lo demuestran. Ya que él no cita ninguno de esos trabajos, este del que he sacado el entrecomillado podría ser uno. Pertenece a una investigación encargada por el ministerio de Agricultura y llevada a cabo por un reputado equipo de sociólogos. La pega es que es de 1985 y venía a decir que las concentraciones escolares derivadas de la Ley de 1970 no sirvieron para que mejorase el rendimiento de los chicos de los pueblos. O sea, la misma frase para justificar justo lo contrario. Paradojas de la ciencia social. De todos modos, cabe pensar que el consejero Marín tiene en su cabeza a ese maestro cuya escuela «es, probablemente, una unitaria de éstas», donde «el maestro linda por arriba con la golondrina, el gavilán y el dolor de cabeza del solano; por abajo, con los mordiscos exaltados del cardo místico; por el invierno, con las tardes lobas de enero en descampado, con la lluvia innumerable y el barro infinito que rodea por todas partes las espaldas sin impermeable y los zapatos remendados a lezna y bramante en las clases de trabajos manuales.» La exaltación del pauperismo pertenece a Meliano Peraile, prosista conquense de categoría, como puede colegirse de tan pequeña muestra. La pega en este caso es que el texto se publicó en 1969 y que las cosas ya no son así, señor Marín. O a lo peor hay que decir que todavía no son así y que en ese caso es usted un adelantado a su tiempo que, como en otras cosas, es el de hace cuarenta años.
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