Según repiten sus miembros con cierta frecuencia, el gobierno está tomando medidas que van a venirle muy bien a España cuando la cosa mejore, sea eso cuando sea. Yo, personalmente, se lo agradezco. Pero sería bueno que alguien le recordase que los ciudadanos los elegimos para que tomen medidas que sean buenas ahora, no luego. En mi opinión es una tontería dejarle el trabajo hecho a los que gobiernen España en la próxima década habiendo como hay tanto que hacer en estos días. Me preocupa que ese empeño por allanar el camino a los que vienen está provocando el pánico en los que estamos. Los que no tienen, no gastan porque no pueden y los que tienen tampoco gastan por lo que pueda pasar, siendo imprescindible, paradójicamente (o no) que estos últimos gasten para que los primeros puedan volver a hacerlo. Lo que pueda pasar, por cierto, es una expresión que oía yo en mi casa cuando no había seguridad social, así que este gobierno que quiere asegurar el futuro, de momento solo ha conseguido hacer presente el pasado. La culpa puede que no sea del gobierno, en cuyo caso podríamos plantearnos con cierta legitimidad para qué queremos un gobierno que no tiene la culpa de no saber qué hacer con nosotros pero sí con los de dentro de un tiempo. Honradamente, el gobierno debería dimitir, ya que no es un gobierno de estos tiempos sino del futuro. El parlamento, a cambio, haría una declaración formal de reservarle el puesto para cuando las cosas vayan bien. En ese momento -decidido por el FMI, el BM o cualquier otro pendejo que se acuerde- el gobierno que estuviese renunciaría y le cedería el banco azul a este de ahora. A mí todo esto me parece muy lógico (al fin y al cabo, es un pensamiento mío). El problema lo veo en que a lo peor a este gobierno le sustituye otro que también toma medidas que irán muy bien cuando la cosa vaya bien. Entonces puede formarse un atasco de gobiernos para el futuro, una cola de presidentes del gobierno y de ministros que no sé si este país podría manejar adecuadamente. Quizás un rey como dios manda pudiera poner orden en una situacion así. O no, cualquiera sabe..
jueves, 26 de abril de 2012
jueves, 19 de abril de 2012
Disculpas
Publicada el 13 de abril de 2012 en El Día de Cuenca y otros, supongo.
La disculpa del rey está a medio camino del «no lo volveré a hacer más» de Sandro Giacobbe y del más o menos lo mismo del chiquillo que ha aligerado de euros el bolso de su madre y ha puesto a la mujer en un apuro en la pescadería, cuando ha ido a pagar el arreglo para el arroz. El italiano no deja de ser un cabrón con pintas que le echa la culpa a la mejor amiga de la novia, cuyos ojos lo llamaban pidiéndole caricias y cuyo cuerpo le rogaba que le diera vida: eso lo habría visto en alguna película de Ron Jeremy y se lo cuenta a la chiquilla creyendo que ella se lo va a creer. En cuanto al pequeño caco doméstico, de sobra sabemos que era la enésima vez que le limpiaba de calderilla a su madre y que en esta ocasión simplemente se le había ido la mano. Ni uno ni otro hacen un acto de contricción sino de atrición, como le gustaba al cura de la parroquia subrayar cuando sospechaba que el arrepentimiento no era sincero sino una milonga que le contábamos para ganarnos el perdón, aquella paga espiritual de los domingos que nos permitía empezar a delinquir de a poquito a partir de las cinco de la tarde. Los medios de manipulación monárquicos (o sea, todos) subrayan la valentía del prócer y ninguno se pregunta cuántas fieras lleva en el macuto ni la cantidad de veces que nos ha limpiado el bolsillo respondiendo a la mirada de bruja que le lanzaba alguna pantera negra en las selvas africanas. Los mismos que alaban el penoso espectáculo de un anciano diciendo que no va a repetir algo así, podrían informarnos de las mil cacerías que han precedido a esta, de los negocios privados que mantiene, de las razones por las que encubrió a su yerno descarriado y algún que otro etcétera. No comprendo por qué existe ese empeño de elevarlo a los altares. Es rey, y no es poco; no querramos hacerlo santo. En cuanto a él, comprendo menos por qué no ha aprovechado la ocasión para marcharse. «Lo siento, y como no soy digno de estar en vuestra casa, cojo las de Villadiego y aquí os quedáis.» La pensión no se la van a bajar y podrá pagar sus medicinas. En cuanto al país, se las arreglará bien sin él. Eso es seguro. Si abdica mientras esté a tiempo de hacerlo, podrá verlo, supongo que complacido de nuestra madurez, entre una cacería y la siguiente.
jueves, 12 de abril de 2012
Marcha atrás
Publicada el 13 de abril de 2012 en El Día de Cuenca y otros, supongo.
Formo parte de un equipo de investigación que está a punto de caracterizar el modo en el que se produjo la ocupación del territorio castellano-manchego por los pueblos prerrromanos que se deslizaron a la Meseta desde el Maestrazgo Sur. Todo un hito para la historia del territorio porque ahora (vamos, cuando terminemos) podrá cimentarse mejor la construcción de nuestro pasado: nadie discute que una Historia como Dios manda tiene que empezar lo más atrás posible. No es que los investigadores aspiremos a encontrar el RH de los pobladores del Tajoguadiana occidental, al estilo de como lo pretenden algunos vascongados, pero en el equipo se respira cierta euforia derivada de la previsible buena acogida que tendrá nuestro trabajo entre la comunidad científica.
Hasta esta semana.
Porque la propuesta de Esperanza Aguirre, negada por Rajoy, medio confirmada por Cospedal, ha sembrado una semilla de desánimo entre nosotros. Aguirre dice que, si deshacemos las autonomías, el Estado ahorrará cuarenta y ocho mil millones, que, pizcas pajas, son unos mil euros por cabeza. A estas alturas no sabemos si eso es mucho o poco y tampoco sabemos si se ahorraría una sola vez o se repetiría todos los años. Pero de un tiempo a esta parte, cualquier rumor que suena a no gastar tarda en convertirse en realidad menos de lo que tarda un colibrí en bostezar, así que en el equipo hay quien piensa que no nos va a dar tiempo a elegir las tapas de la publicación que queremos hacer. Me contarán ustedes quién va a publicar la versión definitiva de la Castilla-La Mancha Prerromana cuando Castilla-La Mancha ya no exista.
Dice el director del equipo -zorro viejo- que la cosa no va a ocurrir porque las autonomías crearon una nueva y numerosa clase política que no va a permitir de ningún modo quedarse sin su manera de ganarse las habichuelas, nos cueste a los demás lo que nos cueste. Pero a los demás miembros del equipo lo que nos preocupa de verdad es la cantidad de conocimiento que se ha creado en las últimas décadas que podría convertirse en conocimiento inútil, en papel mojado, en tiempo perdido, en nada: la Historia, la Literatura, la Sociología... la Ciencia de un buen puñado de territorios con indiscutible identidad propia transformada en basura intelectual. ¿Nos pasará eso a nosotros?
Hasta esta semana.
Porque la propuesta de Esperanza Aguirre, negada por Rajoy, medio confirmada por Cospedal, ha sembrado una semilla de desánimo entre nosotros. Aguirre dice que, si deshacemos las autonomías, el Estado ahorrará cuarenta y ocho mil millones, que, pizcas pajas, son unos mil euros por cabeza. A estas alturas no sabemos si eso es mucho o poco y tampoco sabemos si se ahorraría una sola vez o se repetiría todos los años. Pero de un tiempo a esta parte, cualquier rumor que suena a no gastar tarda en convertirse en realidad menos de lo que tarda un colibrí en bostezar, así que en el equipo hay quien piensa que no nos va a dar tiempo a elegir las tapas de la publicación que queremos hacer. Me contarán ustedes quién va a publicar la versión definitiva de la Castilla-La Mancha Prerromana cuando Castilla-La Mancha ya no exista.
Dice el director del equipo -zorro viejo- que la cosa no va a ocurrir porque las autonomías crearon una nueva y numerosa clase política que no va a permitir de ningún modo quedarse sin su manera de ganarse las habichuelas, nos cueste a los demás lo que nos cueste. Pero a los demás miembros del equipo lo que nos preocupa de verdad es la cantidad de conocimiento que se ha creado en las últimas décadas que podría convertirse en conocimiento inútil, en papel mojado, en tiempo perdido, en nada: la Historia, la Literatura, la Sociología... la Ciencia de un buen puñado de territorios con indiscutible identidad propia transformada en basura intelectual. ¿Nos pasará eso a nosotros?
jueves, 5 de abril de 2012
Seguril
Publicada el 6 de abril de 2012 en El Día de Cuenca y otros, supongo.
El otro día me contaban que los chistes se parecen a las enfermedades al menos en una cosa, y es que vamos conociendo unos y otras según cumplimos años. Así, me pusieron ejemplos un poco bobos, aunque ciertos, de chistes que aprendimos de niños o de jóvenes y que hemos visto cómo aprendían nuestros hijos a la misma edad. Ahora que estamos en el tiempo de conocer más de cerca a las enfermedades también conocemos a los medicamentos, y así como en mi infancia conocí el chiste del perro Mistetas ahora sé qué es el Seguril. Ignoro por qué fue bautizado con un nombre tan irrevocablemente estúpido aunque quizás tenga que ver con su infalibilidad, muy por encima de la de la aspirina. Para los que tienen la suerte de ignorarlo todo sobre este fármaco diré que se trata de un compuesto que desagua al enfermo en el que entra. El seguril convierte al paciente en una suerte de Maneken Pis irrefrenable, un ser humano que orina sin descanso el día entero. Un ser orinante. Empieza eliminando del organismo los líquidos que sobran, pero luego sigue con los que tienen que estar, con esas tres cuartas partes de agua que somos, y si el médico no lo retira, transforma al enfermo en un ser de hueso y cada vez menos carne, en un triste pliego de papel de fumar. Algo así como lo que inversores, especuladores, dirigentes alemanes y otra ralea están haciendo con España, a la que ya le han sorbido el sobrante pero siguen exprimiéndola. Si yo fuese Rajoy estaría formalmente deprimido al ver que mi sola presencia en el gobierno no ha servido como había previsto. Ni tampoco que haya jodido a casi todos los españoles, según le aconsejaron. Ni que me se siga mostrando dispuesto a darles un poco más por allí. Nada sirve. Para evitar que nos intervengan, Mariano solo puede hacer una cosa: tomar las medidas que tomarían los interventores. Guindos debería aclarar si son esas las reformas que dice que tiene en la agenda: al fin y al cabo los enfermos tienen derecho a conocer su futuro. En esta España, enferma de un mal mal diagnosticado, el hiperliberalismo ha entrado en nuestras venas como una ampolla de seguril. Como no nos la retiren a tiempo no podremos volver a tenernos sobre nuestros pies. El medicamento acabará con nosotros.
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