jueves, 14 de enero de 2010

Toros

Publicada el 18 de diciembre de 2009 en El Día de Cuenca y otros, supongo.

Es probable que hoy las corridas de toros reciban una cornada importante en Cataluña (perdón por el juego de palabras tan bobo: ha sido sin querer) porque quizás se apruebe si debe debatirse que se prohíban. El asunto merece la pena porque, tal como está organizada la representatividad ciudadana, los toros pasarán a ser de izquierdas o de derechas, republicanos o monárquicos, españolistas o catalanistas. A tenor de lo que está pasando en esta fase previa, ERC y PP son los más dispuestos a extender la afinidad política al terreno de las aficiones personales porque, a diferencia de CiU y el PSC, no han dejado a sus diputados la libertad de voto. Quiere esto decir que para los amigos de Carod es lo mismo querer que el jefe del Estado sea elegible que estar en contra de los toros, lo que me parece una estupidez. Es posible que se trate de que los catalanistas se oponen por definición a algo que se llama «fiesta nacional», pero si ese es el problema sugiero que se llegue a un acuerdo entre las partes y se decida llamarla fiesta A, por ejemplo, que nos ha servido muy bien para olvidarnos de que la última gripe tuvo su origen en los cerdos. Yo creo que no es muy inteligente entrar al trapo (perdón: se me ha vuelto a escapar) y lo mejor es valorar que casi doscientos mil ciudadanos se han puesto de acuerdo en algo que no es fútbol. Quizás el debate (si se debate) pueda servir para ensayar un parlamentarismo sin disciplina de voto en los partidos y quizás pudiéramos debatir luego si extendemos el modelo. Una buena forma de coger por los cuernos al toro (perdón: se me escapó otra vez) de cómo llevamos nuestro sistema democrático.