El país necesita este año una derrama de ochocientos euros por persona para salir del bache. Algo más de dos euros al día, que diría un vendedor de enciclopedias. Aquella cifra es el resultado de dividir los números que da Guindos entre los ciudadanos que aquí moramos. Si esto fuese una comunidad de vecinos, el presidente ordenaría una derrama que se satisfaría proporcionalmente al tamaño del piso de cada vecino. Pero un país no se gobierna como una comunidad, lo que quizás no sea tan bueno como parece. Y es que mientras en una comunidad todo el mundo sabe los metros que tiene cada cual y es fácil establecer la proporción de la aportación extraordinaria, en un país solo se sabe con certeza la cantidad de la que dispone una parte de la población, los asalariados. Ningún presidente de una comunidad de vecinos establecería una derrama que pagarían solo una parte de los vecinos, pero sí lo hace con bastante soltura un ministro de Economía. Así, el gobierno ha subido el impuesto que pagan sobre todo los asalariados a pesar de que estos generan/poseen solo la mitad de la riqueza del país. La otra mitad se va de rositas, como ocurre desde hace décadas, sea el gobierno rojo como las amapolas o azul como el cielo. Viendo que no se conseguirá la media de las ochocientas monedas, Montoro ya dice lo que decía Rubalcaba sin que nadie le haya visto sonrojarse. Quizás era mejor que se juntase con sus colegas y se decidieran de una vez a crear un país más justo, que es la frase de la que se les llena la boca en campaña. Claro, que mientras haya funcionarios a los que seguir humillando parece que hacen algo, aunque sea bastante inútil. Yo, desde luego, cada vez que escucho a alguien del gobierno decir que se va a poner a trabajar, me echo a temblar.
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(se ve mejor con Firefox)
jueves 26 de enero de 2012
jueves 19 de enero de 2012
El padre
Publicada el 20 de enero de 2012 en El Día de Cuenca y otros, supongo.
Ignoro si en Alemana el ministro de las perras anda todo el día persiguiendo a los amos de la finanzas de Baviera o de Hesse para tirarle de las orejas, pero me place suponer que no. Ya sabe que los alemanes son personas serias. El espectáculo que está dando España es digno del Bombero Torero. A las agencias de calificación habría que declararlas inservibles pero mientras las tenemos aquí no me extraña que nos pongan como nos ponen. Al pobre Zapatero (hay que hablar bien de los muertos) le siguen culpando de la muerte de Manolete pero va a resultar que no era más que el maletilla que sujetaba la espada a los toreros de verdad. Los reyes de las taifas, como tantas vece han descrito sus detractores a las autonomías, se han portado como los niños recién emancipados de las familias ricas. Se han dedicado a comprarse ferraris sabiendo que, si se les acababan los cuartos, detrás vendría padre a recargar el saldo de la tarjeta. Hasta ahora la cosa ha funcionado, pero cuando a padre también se le acaba la pasta, a ver qué hacemos. Montoro ha tirado los pies p´alante y ha amenazado con darles una azotaina a los hijos derrochadores. Que luego dentro del gobierno haya habido contradicciones, matizaciones, puntualizaciones y tal, por enésima vez en poquísimo tiempo, es casi lo de menos. Que si metiésemos todo esto en una máquina del tiempo sería Camps el que se llevara los mejores azotes y luego Gallardón y luego dicen que Barreda tambén es lo de menos. Lo importante es que si el gobierno central está dispuesto a comportarse en lo sucesivo como un padre con autoridad, ser jefe de taifa va a perder mucho interés. Salvo que padre siga haciendo la vista gorda con los fondos de reptiles.
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