jueves, 23 de septiembre de 2010

Cifras y letras

Publicada el 24 de septiembre de 2010 en El Día de Cuenca y otros, supongo.



Los empresarios vascos pagarán a la Seguridad Social menos que los demás empresarios españoles. Así nos recuerda Zapatero el modo preferido de hacer política que tenemos en este país de nacionalismos oprimidos. La cosa nos costará a los demás quinientos millones. A esos les sumamos los quinientos que Florentino le exigió a Zapatero para que las constructoras sigan haciendo obras y sus dueños comprándose yates. Mil que no ahorramos. Quizás podríamos recuperarlos a través de la subida de los impuestos a los ricos, pero a la ministra parece irle más el discurso del presidente de las Cajas, que dice que es una gilipollez gravar más a los que ganan más de cien mil euros porque solo se recaudarían cien millones. Según sus cuentas, pues, cada cien mil euros generarían mil de impuestos; o sea, un uno por ciento. Y para eso lo mejor es no ponerse. Así que nada. También ha dicho Botín que es otra gilipollez poner tasas a los bancos para protegernos de sus desmanes porque los banqueros, sabiendo que están más seguros (aún), harán muchos más desmanes, como quien está a salvo de los cargos de conciencia. Así que tampoco... Mientras tanto, la única universidad española que teníamos entre las doscientas mejores del mundo se ha caído de la lista y todavía andan buscándola. Y leo que, aun así, los universitarios no encuentran en las empresas trabajos acordes con su formación, de modo que asusta pensar en qué consistirán los trabajos (de mierda, dicen los aspiran tes) que ofrecen las empresas. Leo, en fin, que la pasta de los vascos le servirá a Zapatero para aprobar la ley de economía sostenible y me pregunto si en lugar de sostenerla no será mejor derribarla y construirla de nuevo.