jueves, 28 de octubre de 2010

El sueldo

Publicada el 29 de octubre de 2010 en El Día de Cuenca y otros, supongo.


Conozco a pocas personas dispuestas a cambiar su trabajo por otro en el que cobre la mitad del sueldo. Quizás si la carga de trabajo fuera menor podría darse el caso (antes de la crisis algunos sindicatos europeos negociaban convenios con menos sueldo y más tiempo libre), pero si el trabajo va a ser el mismo en cantidad y superior en responsabilidad, naranjas de la china. Así que parece inconcebible que alguien no solo se avenga al trueque sino que luche por conseguir semejante curro.
He aquí la grandeza de Cospedal, «rara avis» en nuestro mundo, tan falto de compromiso. La señora, a la que se zarandea desde hace tiempo en las cloacas de internet por su aparente avaricia a la hora de cobrar sueldos por doquier, va a dar a todos una lección de humildad. Se peleará por presidir la Junta aun a costa de ganar el 57% de lo que gana ahora como segunda del PP. Eso es predicar y dar trigo.
El PP insiste (desde los púlpitos, porque se han convertido en un clásico las chicuelinas con las que Rajoy evita los micrófonos de los periodistas) en adelgazar al Estado a la vez que afloja a Cospedal veintisiete millones de pesetas por dejarse chulear por Fabra y los epígonos que le han salido desde Castellón hasta Cartagena, además de por decir que hay que echar a Zapatero incluso cuando le preguntan la hora. Veintisiete millones que salen, por si cabe alguna duda, del Presupuesto porque, que se sepa, el PP no produce nada diferente de mala leche. En las casas de apuestas ya se ha abierto una puja sobre el tiempo que tardará Cospedal, de ganar, en arreglarse el sueldo.




jueves, 21 de octubre de 2010

Será gúgel, seguro

Publicada el 8 de octubre de 2010 en El Día de Cuenca y otros, supongo.



Leo en el ordenador la historia de Yonni Barrios (hay que nacer en ciertos sitios para lucir ciertos nombres) y me parece intensamente humana. Es la historia de un hombre que cuando vuelve a la vida quiere que lo reciban las dos mujeres que lo han amado, la que él quiso antes y la que quiere ahora. De ese modo, el minero provoca que las dos señoras diriman el asunto a trompadas y que el mundo entero se diga que sólo viviendo en ciertos sitios se le ocurre a uno tener ciertos deseos. Pero cuando termino la noticia me recorre la espalda un escalofrío de pavor porque gúgel me sirve al pie del relato varios anuncios de webs que se ofrecen a buscarme chicas on-line. ¡Por Dios! ¿Cómo sabía gúgel que yo quería leer una de cuernos y no una de mineros? Hace ya un tiempo me enteré de que el buscador leía mis correos. Fue la mañana en que junto con un email de mi amigo anunciándome la muerte de su ornitorrinco recibí una ensalada de anuncios de empresas que me vendían on-line todo tipo de ataúdes. Ahora que estoy seguro de que gúgel ha encontrado el algoritmo para leer mis pensamientos, empiezo a imaginar un mundo mejor. Entonces no hará falta que alguien arruine una CCM para que nos enteremos de que los jefazos se gastaban dos millones de euros en viajes con el mismo cuidado contable que si se hubiesen tomado unas cervezas. En el futuro, algo que se parecerá a gúgel descubrirá antes a los mangantes y se chivará a la poli. Será, eso sí, gúgel, porque políticos, consejeros, advenedizos y otros poderosos siempre mirarán para otro lado.











Plan B

Publicada el 1 de octubre de 2010 en El Día de Cuenca y otros, supongo.



Se nos jodió el tirón del turismo para 2016 y siguientes, que es de lo que se trataba. Lo mismo entonces salíamos de la crisis gracias al aumento de foráneos y del precio al que les íbamos a cobrar la cerveza. Habrá que pensar en un plan B. Algunas de las cosas que se han oído en las últimas semanas nos hacían pensar en un desenlace como este. Me refiero a que el personal estaba ya pensando en que lo mejor es aprovechar lo que se ha hecho para seguir por este camino a nuestro aire, sin contar con nadie pero dispuestos a ser, de hecho, la leche de buenos en esto de la cultura. Je, je. Solamente falta que nos enteremos de lo que se ha hecho. Y a continuación, que nos cuenten el plan B, que saber las cosas es lo que necesita uno. Sin la menor duda, será entonces cuando los ciudadanos que no tenemos mando en plaza empujaremos de lo lindo. Llenaremos el Auditorio todos los días y será un clamor que necesitamos el Real mismo para satisfacer nuestras ansias de teatro y de música. Haremos cola a las puertas de los museos y los responsables nos traerán solo para nosotros las grandes muestras de las que presumen las grandes pinacotecas. Las librerías se convertirán en el mejor negocio de la ciudad. Los emprendedores de aquí serán la referencia de la industria cultural, por lo menos, de España. La Universidad atraerá a los mayores expertos, que estarán deseando ser llamados aquí para impartir cursos y lecciones. Pasará todo esto y mucho más, ya lo verán... Aunque a lo mejor 2016 nos queda un poco cerca, ¿no?