jueves, 21 de octubre de 2010

Será gúgel, seguro

Publicada el 8 de octubre de 2010 en El Día de Cuenca y otros, supongo.



Leo en el ordenador la historia de Yonni Barrios (hay que nacer en ciertos sitios para lucir ciertos nombres) y me parece intensamente humana. Es la historia de un hombre que cuando vuelve a la vida quiere que lo reciban las dos mujeres que lo han amado, la que él quiso antes y la que quiere ahora. De ese modo, el minero provoca que las dos señoras diriman el asunto a trompadas y que el mundo entero se diga que sólo viviendo en ciertos sitios se le ocurre a uno tener ciertos deseos. Pero cuando termino la noticia me recorre la espalda un escalofrío de pavor porque gúgel me sirve al pie del relato varios anuncios de webs que se ofrecen a buscarme chicas on-line. ¡Por Dios! ¿Cómo sabía gúgel que yo quería leer una de cuernos y no una de mineros? Hace ya un tiempo me enteré de que el buscador leía mis correos. Fue la mañana en que junto con un email de mi amigo anunciándome la muerte de su ornitorrinco recibí una ensalada de anuncios de empresas que me vendían on-line todo tipo de ataúdes. Ahora que estoy seguro de que gúgel ha encontrado el algoritmo para leer mis pensamientos, empiezo a imaginar un mundo mejor. Entonces no hará falta que alguien arruine una CCM para que nos enteremos de que los jefazos se gastaban dos millones de euros en viajes con el mismo cuidado contable que si se hubiesen tomado unas cervezas. En el futuro, algo que se parecerá a gúgel descubrirá antes a los mangantes y se chivará a la poli. Será, eso sí, gúgel, porque políticos, consejeros, advenedizos y otros poderosos siempre mirarán para otro lado.