jueves, 10 de noviembre de 2011

"Guasapear"

Publicada el 11 de noviembre de 2011 en El Día de Cuenca y otros, supongo.
No sé si la comunicación entre los jóvenes ha aumentado, pero sí que ha cambiado de dirección. Ahora es siempre hacia abajo. Se ha dado el caso de dos chicos que se han encontrado en la puerta de uno de esos garitos a los que van y en lugar de hablarse cara a cara han emprendido una conversación con sus «blackberrys», una testuz frente a la otra y ambas miradas hacia el suelo. Whatsapps o algo así le llaman. No intente entenderlo ni pronunciarlo, pero ya tiene su verbo: whatsapear (pronuncie, más o menos, guachapear). Conversar de teléfono a teléfono escribiéndose mensajes, naturalmente no muy largos. En la facultad de Sociología de Somosaguas se está estudiando el curioso fenómeno por el que los jóvenes son capaces de emborracharse hasta perder el control sin intercambiar más de dos interjecciones (¿eh?, dice uno; ¡ah!, contesta el otro) pero se vuelven dicharacheros y dicen que hasta políglotas en cuanto tienen un «smartphone» en la mano. Están en marcha al menos dos tesis doctorales en otras tantas facultades de Psicología que pretenden explicar por qué un quinceañero tarda tres meses en aprender el teclado en una academia de mecanografía y diez minutos en un teléfono móvil con un teclado minúsculo. Por supuesto, los empresarios del ramo están a punto de pedir ser declarados zona catastrófica. Estas máquinas se han convertido en herramientas para copiar exámenes, para hablar en clase con el amigo de la clase de al lado si se da el caso (y se da) de que ninguno de los dos profesores se da cuenta, para decirse qué guay está el concierto aunque me duelen un pocos los tímpanos y dentro de poco servirá para meterse mano de forma virtual pero igualmente placentera. Personalmente, observo esto con distancia. Al paso que avanza la tecnología, antes de dos años esta manía será solo un recuerdo y la habrá sustituido otra moda y otro aparato. Solo me preocupa que las compañías telefónicas ya no ganan dinero con los «sms» porque guachapear es gratis y pretenderán que lo que no ganan con los chicos se lo paguemos los demás subiéndonos las tarifas.