jueves, 29 de diciembre de 2011

Ciudades

Publicada el 30 de diciembre de 2011 en El Día de Cuenca y otros, supongo.
El casi carril bici que lleva de la nada a ninguna parte (o de centro comercial a centro comercial, que puede ser prácticamente lo mismo) y la semipeatonalizada semicarretería coinciden en una cosa: en las cuentas que no dejan de hacerse sobre el número de aparcamientos que quitan. Es como si alguien fuese a pescar y no dejase de pensar en los peces que sustrae al río. Hay que elegir entre pescar y conservar las truchas en el agua. La ciudad tiene que escoger entre coches o peatones. Entre liberar monóxido de carbono como si fuese una gran urbe o como si fuese una ciudad manejera. Un estudio hecho por estudiantes (carece del rigor de los científicos pero no es del todo despreciable) dice que en Cuenca el desplazamiento medio en coche es de poco más de dos kilómetros y que tarda en hacerse algo más de siete minutos (http://estudiantes.elpais.com/EPE2011/Periodico/VisitaPeriodicosLocal/periodicoscompletos/ y luego busque el Pedro Mercedes, en Cuenca). Un ahorro de tiempo ridículo que le cuesta al medio ambiente diez toneladas de CO2 al día y al conductor no menos de dos euros (por ejemplo www.motor.terra.es). Los dirigentes tienen que tomar las decisiones que les pide la mayoría de los ciudadanos (por eso los representan) pero también les es exigible una porción de valentía, el liderazgo suficiente para tomar decisiones que transformen las ciudades. Nuestros alcaldes, que son gente muy viajada, seguro que han visto por ahí afuera que las ciudades donde mejor se vive son aquellas que pertenecen cada vez más a las personas y menos a los coches. A diferencia de la nuestra.