jueves, 9 de febrero de 2012

Crónicas

Publicada el 10 de febrero de 2012 en El Día de Cuenca y otros, supongo.
"Protagonista indiscutible en el mejor relato del fútbol español, los tiempos de mercaderes le habían dado una coartada para asumir de forma complaciente un papel secundario.» Menos mal que está en el medio la palabra «fútbol» porque de lo contrario no sabríamos de qué cosa está hablando. Claro, que, estando en el medio la palabra «fútbol» seguimos sin saber ninguna otra cosa más. Seleccioné esta frase hace algunas semanas para disertar sobre el lenguaje exquisito de algunos comentaristas deportivos y, llegado el momento, me encuentro con que no sé sobre quién escribía el escritor. No sé si quejarme o sentirme satisfecho. Sabido es que la sección de Economía está llena de trampas para alejar a los advenedizos y que en Política se lanzan mensajes subliminales que solamente entienden los del oficio. Hasta hace poco, los periodistas deportivos se conformaban con hablar de esféricos y borceguíes y, después, se hicieron los finos sustituyendo el remate por la definición y quitando todos los artículos no sé con qué motivo, considerando que en la radio ya no hay prisa para seguir la jugada porque siempre se da por supuesto que el oyente está viendo el partido por arte de magia. Puesto que parece ser patrimonio de la sección de Deportes de cierta prensa generalista, supongo que el uso de un lenguaje tan empingorotado como el que he usado de ejemplo pretende hacerme sentir bien sustituyéndome la sensación de estar perdiendo el tiempo leyendo si fue penalty o no por la de estar atacando una auténtica pieza literaria. Pero otras veces pienso que hay un túnel en el periódico por el que Deportes y Economía se ponen de acuerdo y con cada gol me cuelan de matute un puñado de déficit al diez por ciento de tae.