jueves, 27 de agosto de 2009

La felicidad de un niño

Publicada el 28 de agosto de 2009 en El Día de Cuenca y otros, supongo.

"La felicidad de un niño cuesta, hoy, dos euros». Así empezaba yo mi columna el último viernes de la Feria de San Julián de 2004. Cinco años después tendría que escribir que la felicidad de un niño cuesta tres euros y medio. Lo descubrí la otra noche, mientras paseaba con unos amigos por el ferial de siempre, teniendo como testigos los hierros arrinconados e incomprensibles de la penúltima astracanada municipal. La prensa mostraba el día siguiente los testimonios amargos de los feriantes, que se quejaban de que lo que hicimos nosotros lo hacían todos los demás: entrar, mirar, pasear y marcharse sin gastar nada. Decía yo hace cinco años que asistir a Machbet (que se representó en aquellas mismas fechas) era diez veces más barato que subir a un pequeñuelo al coche de bomberos y no quería ni hacer cuentas de lo muy barato que resultaba la extravagancia de comprar un libro. La crisis de este tercer año sin ferial pseudomoneo (nada se hace en Cuenca cuando está previsto salvo las ruedas de prensa de los políticos para fijar las fechas que se incumplirán con puntualidad) nos ha dejado sin Machbet y dicen los feriantes que a ellos sin ingresos. Pero si se hubiese multiplicado por 1.75 desde 2004, como la tarifa del feriante, el salario mínimo estaría ahora en 805 euros y no en 624 (y ello gracias a que Zapatero ha subido el SMI por encima del IPC, porque con Rajoy-Pizarro estaría por debajo de los 535 euros) y si la tarifa del tiovivo se hubiese ajustado al IPC sería de 2.32 euros y no de 3.50. En fin, que la felicidad de los niños se ha encarecido mucho desde mi columna de 2004: un 50%.