viernes, 16 de octubre de 2009

Caerse de la Historia

Publicada el 9 de octubre de 2009 en El Día de Cuenca y otros, supongo.

Si Zapatero (o Caldera) pasa algún día a la Historia será por su idea de extender la protección del Estado hasta el desvalimiento de la persona, lo que no era sino la continuación de lo que ocurrió en el siglo veinte, cuando los partidos comunistas de las democracias europeas renunciaron a bolchevizar la sociedad y los partidos liberales se comprometieron a mejorar la condición de vida de los obreros hasta donde fuera posible. La contribución económica de los que ya no temían ser colectivizados permitió la educación gratuita, la seguridad social, las pensiones, el subsidio de paro y esas ventajillas que tiene vivir en un país rico (Estados Unidos es diferente: allí, el espíritu de llanero solitario se inyecta con la vacuna del sarampión y los camareros prefieren trabajar dieciséis horas cincuenta semanas al año con tal de no pagar con sus impuestos el médico del vecino). Cuando Zapatero tuvo su idea creía que el crecimiento económico era infinito e irreversible, de manera que era cuestión de hacer dos cuentas para que el Estado nos echase un cable incluso en los peores momentos de nuestro tránsito por el mundo. Pero no consultó a los expertos, que ahora dicen que el Estado sólo puede llegar a tanto si sube los impuestos o los jubilados pagan las medicinas. Esta noticia (más importante que la idiotez de Valencia, que sólo sirve para explicarnos por qué este gobierno sigue gobernando) significa que Zapatero está a punto de caerse de la Historia. Aunque el eslógan frivolo de la campaña podría ser «páguese las medicinas, que el Estado le paga la ecuatoriana», lo cierto es que nadie se atreverá a subir los impuestos con la contundencia necesaria. Más todavía cuando ya no tenemos comunistas que nos amenacen con los koljozes.