jueves, 25 de febrero de 2010

Manifestación



Publicada el 12 de febrero de 2010 en El Día de Cuenca y otros, supongo.

Desde que llevo gafas progresivas debo mirar de frente a las personas y a las cosas para enterarme bien de quiénes y qué son. Por eso son ya dos las veces que en este mes me he confundido al ver de soslayo la portada de El Día de Cuenca. Las fotografías, a tres de las cuatro columnas del formato del diario, me parecieron sendas manifestaciones multitudinarias, de las que se convocan para pedir algo imposible al gobierno. Sin embargo, mis gafas ultramodernas me engañaron y ninguna de las dos tomas correspondía a una protesta sino ambas a sendos paseos protocolarios -decía el pie de foto de la primera- de un montón de políticos que inauguraban una vía rápida (algo que no debe de ser de mucho mérito en un paisaje plano como pecho de varón: Machado dixit) y de otro montón, muchos de ellos coincidentes, que celebraban que algún día se urbanizaría no sé qué. De verdad lo digo. Había cientos de políticos, cientos de hombres y algunas mujeres que esos días no debieron de hacer nada de provecho salvo comadrear y preparar negocios, cuántos de ellos de interés bien privado. Las fotografias pudieron hacerme sentir historiador y haberlas comparado con el séquito que ha acompañado desde antiguo a los reyes cuando salían de palacio, séquito siempre tan lleno de deudores, aduladores, medradores y otros vividores a cuenta de la Corte. Pero no fue así y sólo me sentí demagogo y pensé en que de instantáneas como esa están construidos los resulados de la encuesta del CIS de diciembre: el tercer problema que tienen los españoles son sus políticos.