viernes, 19 de febrero de 2010

Sanciones

Publicada el 12 de febrero de 2010 en El Día de Cuenca y otros, supongo.

De viaje por la región leí en la prensa que el Banco de España ya ha propuesto las sanciones para los dirigentes que llevaron a la ruina a la CCM. La del presidente es la de mayor cuantía y se fija en ciento cincuenta y cinco mil euros. Calderilla. Todas las multas juntas son apenas un cascote en el estropicio que (a base de dar dinero a los ricos como jamás hubieran dado a los pobres), montaron en la entidad financiera, la cual, por cierto, habremos de reparar entre todos, incluso entre los que nunca hemos sido clientes. La razón de tratamiento tan suave está en que el Banco de España considera que no hubo delito en su gestión sino solamente descuido. Es decir, no eran malos sino tontos. Lo curioso es que entre estos incompetentes se encuentra quien llevó las riendas de la economía de Castilla-La Mancha durante años y quien, en el otro lado, gobierna desde hace decenios una de las más exitosas asociaciones empresariales de estos pagos. O sea, que no deben de ser tan tontos. Leía esta noticia en un bar cuando el camarero, moviendo la cabeza con resignación, me dijo: «¿lo ve? son todos iguales; unos sinvergüenzas». Sonreí con afabilidad mientras cotejaba la disparidad de criterios que mantenían ese trabajador sin cualificar y los expertos del Banco de España y cuando volví a la calle pensé, ya con más tranquilidad, que otra vez el sistema (¿quién cojones es el sistema?) ha dejado pasar la ocasión de sembrar un poco de esperanza en el corazón del ciudadano.