viernes, 24 de diciembre de 2010

Piratas y palomitas

Publicada el 24 de diciembre de 2010 en El Día de Cuenca y otros, supongo.



No estoy seguro de que internet sea la culpable de la crisis de la industria cultural española, de la que se lleva oyendo desde mucho antes de internet. Es cierto que ver una película descargada de la red tiene un coste casi cero pero no creo que el cierre de las webs de descargas vaya a suponer la resurrección del negocio de la exhibición (que, por otra parte, incluso en los buenos tiempos dicen que obtenía más dinero de la venta de las golosinas y los refrescos que de la propia película). Lo que se ve en casa es un sucedáneo de lo que se ve en el cine (la película se ha comprimido, ha sufrido los avatares de una transmisión y finalmente se reproduce en un equipo no siempre demasiado sofisticado) hasta el punto que considero que debería estudiarse si a las salas les han dado la espalda los degustadores de cine o los consumidores de entretenimiento y palomitas, si tenemos menos espectadores o solo menos clientes en las salas. Cuántos, en fin, de los que ven a Robert de Niro pixelado por cero euros correrían a pagar seis por verlo a tamaño doble del natural. Quizás la industria del cine tenga que adaptarse a un nuevo modelo de negocio desligado de la exhibición en grandes salas, como tendrá que hacerlo el comercio minorista y otros muchos negocios tradicionales que están siendo agredidos por los nuevos modos de internet. Quizás, pero no estoy seguro. Porque los acérrimos de la piratería son la leche. El otro día un amigo ya me pasó el último libro de Umberto Eco en formato electrónico. Cuando las barbas de tu vecino veas pelar...