jueves, 27 de enero de 2011

El máster

Publicada el 28 de enero de 2011 en El Día de Cuenca y otros, supongo.



Ser miembro o simpatizante de un partido político es muy cómodo porque le dan a uno todo resuelto. ¿Que aumentamos los impuestos, que dejamos que nos suban la luz, que permitimos que Telefónica no admita ni eñes ni acentos en blancas.paginasamarillas.es? Pues por algo será, hombre, por algo será. En cambio, tratar de enterarse de todo exige muchas horas de esfuerzo y formarse un criterio no es nada fácil. Lo último que demanda nuestra concentración son las cajas de ahorro. Después de averiguar en qué consiste la crisis, el rescate de los bancos, los puntos básicos de la deuda y un montón más de cosas, ahora nos toca empezar con las cajas. ¿Están arruindas por subvencionar los chándals del equipo de natación o por los chanchullos inmobiliarios y chanchullos a secas de los que han manejado el dinero de los impositores como si fuese de los impositores (porque si lo hubiesen manejado como si fuese suyo habrían andado con más cuidado)? ¿Convendría limpiar los bolsillos de los (i)rresponsables antes de darle a las cajas una pasta, a razón de quinientos euros por cada español o residente según los cálculos de la ministra, y mucho más según Almunia? ¿Interesa convertirlas en bancos para quitar a los fabricantes de clientelismos comarcales una magnífica herramienta o mantenerlas por lo de los equipillos de fútbol del barrio? No sé. Empezar a estudiar todo esto me da una pereza... Me gustaría ser joven, para que me diese lo mismo, o de un partido, para que me dijesen qué he de pensar. Pero siendo lo que soy me siento fatal porque entender el dia a día es más difícil que sacarse un máster.