jueves, 5 de mayo de 2011

Apariencias

Publicada el 6 de mayo de 2011 en El Día de Cuenca y otros, supongo.
Mourinho tiene la apariencia de un entrenador de fútbol pero no sabe que en los partidos hay árbitros. Santiago Calatrava tiene la apariencia de un arquitecto, pero solo hace la parte del trabajo que consiste en cobrar la factura. Camps tiene la apariencia de un gestor público pero es el socio que le paga a Calatrava las facturas (seis millones) por no hacer nada. Y luego está Obama, que aparentaba estar viendo el Barcelona-Madrid con unos amigos y unas cervezas pero que pesenciaba en directo el asesinato de Ben Laden. Las apariencias son muy importantes. Si no hubiera ruedas de prensa televisadas, a Mourinho ya le estarian preparando el finiquito y Florentino no habría cambiado al gordo Del Bosque por el fotogénico Queiroz. Para aparentar que no hay nada que ocultar, el asesinato de Ben Laden lo grabó un «rambo» con una cámara instalada vete a saber dónde y otra cámara grabó a Obama viendo cómo se mataba a Laden. Los semiólogos han de interpretar por qué Obama asistió al espectáculo vestido con ropa informal. Quizás no quiso dar la apariencia de ser un presidente y sí la de un simple degustador de películas de acción. Solo faltaban las palomitas. Cuando la derechona yanki más duda de él, Obama resulta ser más John Wayne y menos Luther King, a pesar, otra vez, de las apariencias: ya sabe, negro y premio Nobel de la Paz (aunque el de Obama era preventivo, como dijo Toni Garrido). Nos queda por conocer la apariencia que tenía Ben Laden cuando el verdugo le mostró en cualquier aparato de alta tecnología el rostro de Obama antes de decir aquello de «terminad con él». Pero algún día la conoceremos. Seguro.