viernes, 14 de octubre de 2011

Recapitalización

Publicada el 14 de octubre de 2011 en El Día de Cuenca y otros, supongo.
El orden de los acontecimientos es el que sigue: 1.- Los bancos no tienen dinero. 2.- Como no lo tienen, los Estados se lo dan (esto es la recapitalización). 3.- Los Estados esperan que con ese dinero los bancos den créditos a las personas y a las empresas. 4.- Es posible que cuando los bancos recuperen el dinero porque las personas y las empresas les paguen los créditos, los bancos devuelvan el dinero a los Estados. Me permito parafrasear un viejo chiste: porque usted y yo sabemos que esto tiene que funcionar así, porque de lo contrario esto suena a timo. Porque usted y yo lo sabemos, digo, porque si no, pediríamos la desaparición inmediata de los bancos. ¿Por qué el banco me va a cobrar por darme un dinero que antes le he dado yo a él? Si el que tiene el dinero es el Estado, ¿para qué necesitamos a un intermediario? Parece más lógico que el Estado financie a los ciudadanos directamente y así nos ahorramos la comisión. Una parte de la comisión es toda esa basura que estamos viendo salir a diario en forma de bonos, sueldazos y jubilaciones vitalicias de a mil euros el día para los gestores de los bancos arruinados. No sé si esa comisión es mucho o poco en términos relativos. Es decir, ignoro si nos sacaría o no de pobres a los demás. Pero lo que sí hace es denunciar a gritos la inmoralidad de los cimientos sobre los que hemos construido este mundo. Parece que Barroso propone que a los bancos que reciban dinero público se les prohíba esos mordiscos disparatados de sus gestores, ya que al fin y al cabo el mérito de que la entidad salga adelante no será suyo sino de los Estados que les volvieron a dar dinero. Y naturalmente todos a una han dicho que de eso nada, monada. Que lo suyo, ni tocarlo. Si los gobiernos de los Estados mandasen algo, tales bocazas ya se habrían arrepentido de contestar con esas ínfulas. Pero claro...