jueves, 26 de enero de 2012

La Gran Derrama

Publicada el 27 de enero de 2012 en El Día de Cuenca y otros, supongo.
El país necesita este año una derrama de ochocientos euros por persona para salir del bache. Algo más de dos euros al día, que diría un vendedor de enciclopedias. Aquella cifra es el resultado de dividir los números que da Guindos entre los ciudadanos que aquí moramos. Si esto fuese una comunidad de vecinos, el presidente ordenaría una derrama que se satisfaría proporcionalmente al tamaño del piso de cada vecino. Pero un país no se gobierna como una comunidad, lo que quizás no sea tan bueno como parece. Y es que mientras en una comunidad todo el mundo sabe los metros que tiene cada cual y es fácil establecer la proporción de la aportación extraordinaria, en un país solo se sabe con certeza la cantidad de la que dispone una parte de la población, los asalariados. Ningún presidente de una comunidad de vecinos establecería una derrama que pagarían solo una parte de los vecinos, pero sí lo hace con bastante soltura un ministro de Economía. Así, el gobierno ha subido el impuesto que pagan sobre todo los asalariados a pesar de que estos generan/poseen solo la mitad de la riqueza del país. La otra mitad se va de rositas, como ocurre desde hace décadas, sea el gobierno rojo como las amapolas o azul como el cielo. Viendo que no se conseguirá la media de las ochocientas monedas, Montoro ya dice lo que decía Rubalcaba sin que nadie le haya visto sonrojarse. Quizás era mejor que se juntase con sus colegas y se decidieran de una vez a crear un país más justo, que es la frase de la que se les llena la boca en campaña. Claro, que mientras haya funcionarios a los que seguir humillando parece que hacen algo, aunque sea bastante inútil. Yo, desde luego, cada vez que escucho a alguien del gobierno decir que se va a poner a trabajar, me echo a temblar.