jueves, 24 de mayo de 2012

Escuelas

Publicada el 25 de mayo de 2012 en El Día de Castilla-La Mancha.

Aquello era pundonor y lo de ahora ñoñerías. Mil doscientos alumnos y treinta maestros de escuela. Clases de a cuarenta. Las materias: las fundamentales; o sea, leer, escribir, espíritu nacional y poco más, en la expresión al uso. La gimnasia, proscrita. Algunos adornos, como el Inglés, eso, de adorno. Material didáctico: pizarra y tizas de colores. Laboratorios portátiles y diapositivas (nuevas tecnologías): a guardar, que se estropean. Atención a familias: dile a tu padre que de seguir así te daré un capón. Apoyo a los desfavorecidos: el que vale, vale, y el que no, que se ponga a trabajar.
Así fue y así hemos llegado hasta aquí, de manera que no veo por qué no podemos alcanzar otro nuevo hito con parecidas condiciones. Al fin y al cabo, los hijos de los pobres todavía no tienen un título universitario, y si lo tienen no les sirve porque les falta el máster y las amistades. El treinta por ciento fracasa todos los años, da igual el nivel que seleccionemos. Los psicólogos escolares no han evitado complejos, machismo, acosos. El Quijote seguimos sin leerlo. Premios Nobel, los justos: si se me apura, alguno menos que antes. El progreso cultural lo representa el salto de Paco Martínez Soria a «La que se avecina». Aumentamos las Humanidades y nos ilustramos con el Marca. Las Ciencias, y no inventamos el palo de la escoba. Continuamos siendo indisciplinados, defraudadores, trasnochadores y hablamos muy alto en los restaurantes.
No hemos mejorado nada a pesar del dinero invertido en educación. El colmo del fracaso es que ni siquiera supimos ver que el PP no nos iba a sacar del apuro. Por lo menos a la mayoría. Ahora hacen bien en no gastarse nuestro dinero en escuelas: que estén en el gobierno es la mejor prueba de que hacerlo no ha servido para nada.