viernes, 4 de octubre de 2013

El discurso de la transparencia

Españoles: la hemos jodido.

Si en las últimas decadas hubiésemos desarrollado la investigación, si hubiésemos impulsado eso que  los que saben llaman la economía productiva, si hubiésemos planificado el territorio con sentido de Estado y no de rancho, si hubiésemos desarrollado una política fiscal estupenda, si no hubiésemos animado a las cajas de ahorro a que parecieran la caja fuerte del ranchero, si hubiésemos desarrollado las energías renovables en lugar de convertir la producción y distribución energética en el chiringuito de tres o cuatro, si hubiésemos dejado de competir entre los rancheros a ver quién la tenía más larga... Si hubiésemos hecho todo esto y alguna otra cosa en lugar de llenar el país de cemento y de ilusiones como la burbuja de las punto com o de las casas que se convertían en oro con solo tocarlas, otro pelo nos correría.

Pero no lo hemos hecho así y de eso somos culpables todos. Nosotros, los políticos, por llevar al país de esa manera estúpida y vosotros, el puto pueblo, por dejarnos. El caso es que ahora tenemos que cambiar las cosas y, como imaginaréis fácilmente, sois vosotros los que vais a pagar el pato y no nosotros, que tomaremos las medidas oportunas para quedarnos a salvo. Y de entre vosotros, los que lo vais a pasar peor sois los que menos tenéis, como ha pasado siempre desde que el mundo y mundo: no voy a venir yo a descubrir América. Quiero decir, vamos, que los que menos tenéis os vais a quedar casi sin nada. O, directamente, sin nada.

A vosotros, españoles y españolas, os aviso de que tenemos que bajar los sueldos, empeorar las condiciones laborales y reducir las ventajas sociales que se incluyen en eso que ha dado en llamarse el Estado del Bienestar. De lo que se trata es de que ganemos tan poco dinero que lo poco que producimos pueda ser comprado por nuestros vecinos los ricos. Sí, españoles. Necesitamos que empresarios como los de Zara no produzcan sus ropas en Marruecos sino en Moratalaz y que otros empresarios de allende los mares prefieran Motilla del Palancar a Marruecos.
 
Esa es la idea, españoles. Trabajar mucho, cobrar poco y sonreír dando gracias a Dios de que, por lo menos, tenemos una escudilla de arroz que llevarnos a la boca.

Un político a la vieja usanza, de esos que usan un lenguaje capcioso, oscuro y falaz, diría que el país necesita reformas estructurales, pero yo, que soy tan sincero que en el futuro se me conocerá como Mariano I El Transparente, os lo digo con claridad: necesitamos parecernos lo más posible a un país del Tercer Mundo. Solo así saldremos adelante.

Y ahora, votadme.

(Borrador del discurso final de Mariano Rajoy para las legislativas de 2011, censurado por el marido de la Villalobos o cualquier otro).