domingo, 8 de junio de 2014

Desmontando a Podemos


Antes de la abdicación del rey, todos los analistas de la derecha, y algunos de la izquierda, llenaban páginas de prensa demonizando a Podemos. Las redes sociales y otros medios de la izquierda más a la izquierda banalizaban esos discursos y contaban por miles los votos a favor del nuevo partido que suponía cada una de esas críticas.
Lo cierto es que desmontar a Podemos, reducirlo a la nada, y hacerlo desde el poder, es muy sencillo. Aquí expongo algunas ideas.
    Campo 1.- El currelo.
    Primera. El Congreso aprueba una modificación de la reforma laboral que haga imposible que las empresas con beneficios reduzcan los sueldos y beneficios laborales y establece la necesidad de una auditoría imparcial que acredite, en su caso, la existencia de pérdidas.
    Campo 2.- Protección del ciudadano
    Segunda. Reforma constitucional que establezca la protección social del individuo como criterio básico de convivencia y considere la sanidad y la educación como campos de actuación preferente del sistema público.
    Tercera. El Congreso aprueba una ley según la cual las entidades financieras que siguen siéndolo gracias al dinero público que han recibido, cambian su función social de forma transitoria. Ésta deja de ser rendir beneficios a los accionistas y pasa a ser la promoción de la economía real y el sostenimiento de la cohesión social. Se prohibirán, por lo tanto, actuaciones como la especulación con la deuda pública y la ejecución de deshaucios.
    Campo 3.- Igualdad jurídica de los ciudadanos
    Cuarta. La fiscalía se desliga del gobierno, ya que es parte de un poder del Estado y no del Ejecutivo, y deja de actuar como defensor de infantas, ministros y otros secuaces. Lo hace, incluso, con carácter retroactivo para aquellos casos en los que les de tiempo a hacerlo sin incurrir ne ilegalidad.
    Quinta. El Congreso y todos los parlamentos autonómicos aprueban por la vía de urgencia una modificación de las normas que equipare a los diputados al resto de ciudadanos en materia de pensiones, complementos y aplicación de normas.
    Sexta. El Congreso aprueba una ley que altera la composición del Tribunal Supremo, de forma que la desliga de los partidos políticos. Por otra ley semejante, la composición del Tribunal Constitucional deja de ser un reflejo de la correlación de fuerzas parlamentarias y se muestra como una comisión de expertos constitucionalistas.
    Séptima. El Congreso aprueba el desaforamiento de todos los aforados y deja reducida esta excepción jurisdiccional al mínimo imprescindible: digamos, media docena de cargos. Transitoriamente se dota a la audiencias ordinarias de recursos para acelerar las investigaciones y juicios pendientes en los que estén implicados políticos en el ejercicio de su función.
    Campo 4.- Decencia de los políticos
    Octava. Las ejecutivas de los partidos expulsan de sus filas y cargos a todos los miembros que están imputados en algún delito e incorporan por la vía más rápida posible este principio de funcionamiento a sus estatutos. Naturalmente, si se demuestra después que son inocentes, serán readmitidos y, si el partido lo aprueba, podrán incluso tener un cierto «derecho preferente» a ser designados para puestos similares de los que fueron relevados.
    Novena. Los políticos que han ocupado puestos de relevancia en algún gobierno y que ahora forman parte de consejos de administración de grandes empresas dimiten de inmediato. Paralelamente, el Congreso aprueba una ley que hace imposible que este tipo de cosas vuelvan a suceder.

        Ninguna de estas medidas es más complicada que la última reforma constitucional perpetrada en las postrimerías de Zapatero. En el peor de los casos, podrían estar aprobadas y desarrolladas antes de final de año. Con seguridad, para las próximas elecciones, Podemos no tendría nada que hacer y los partidos volverían a hacer política, aquello que les era propio antes de la instalación de este Estado del mangoneo permanente. Si no es así, Podemos seguirá subiendo.