sábado, 19 de julio de 2014

Decathlon

La comidilla en todos los bares y paradas de autobús es la próxima apertura en la ciudad de una tienda Decathlon. Dicen que no será un decathlon-decathlon como el de los polígonos de Madrid sino una especie de tienda básica a medida de lo que los consumidores conquenses pueden gastar. En las conversaciones que he escuchado, la gente ha mostrado comprensión con los responsables de la multinacional por esta adaptación a la baja y, también, una razonable satisfacción: disponer de una esas tiendas es una manera de ponernos en el mundo. De hecho, buena parte de los grandes acontecimientos de la ciudad han tenido que ver con la instalación de comercios y firmas multinacionales, a despecho de que luego les hayamos traicionado yéndonos a las rebajas a Albacete. A falta de esa industria monumental que tanto nos merecemos y nadie nos quiere poner, confirmado que el ave-rtedero no ha traído a la ciudad ni un solo empadronamiento e incapaces de crecer a expensas de algo que no sea el presupuesto (en el mejor de los casos), el contento de mis paisanos por la llegada de la gran firma tiene un cierto tono patético. Somos la ciudad importante de la región que menos crece desde hace décadas (hasta que dejemos de serlo) y cada cierto tiempo escucho algo que lo testifica o lo explica. Ahora mismo, la radio dice que uno de los actos con los que se celebra al Greco juntó casi a cuarenta mil personas en Toledo. A la vez, se entiende. Mientras, Cuenca la turística bulle de entusiasmo porque Decathlon abrirá dentro de poco una minitienda.