miércoles, 18 de febrero de 2015

Camino a Perdición

Tal como están haciendo las cosas, no parece fácil que el pesoe vaya a ir de Madrid al cielo. En realidad, ni siquiera puede asegurarse que vaya a llegar a algun sitio. Entre otras varias, la defenestración de Ferraz ha traído estas innovaciones.

Una.- Pedro Sánchez termina con el aforismo «el pueblo nunca se equivoca». De hecho, ha decidido que el pueblo puede ser un ignorante en materia de política. Vamos, que lo es. Que el pueblo es un zote.

Dos.- Los pardillos también gobiernan. Y salen a dar ruedas de prensa sin saber lo que dicen. En los tiempos de Guerra había algo de estalinista en el partido. Ahora es una institución mucho más amable. Para gestionarla no hacen falta ideas ni labia que oculte su ausencia. Es suficiente con ser un pardillo amigo del jefe, que a su vez también lo parece, aunque con un montón de mala leche..

Tres.- La palabra renovación cambia de sentido. Ahora puede uno renovar su vestuario poniéndose los pantalones de campana de su padre. En el pesoe la expresión «renovarse o morir» puede pasar a ser «renovarse para morir», Gabilondo mediante.

Cuatro.- La perversión de democracia. De la palabra democracia quiero decir. Cuando Simancas dice sin ponerse colorado que el sistema de designación de Gabilondo será democrático, uno se siente tentado de pensar que Simancas estaba mentando a la democracia orgánica.

Cinco.- Quítate tú que ya veremos a quién pongo. He citado a Gabilondo un par de veces. Sánchez tenía dos posibilidades. Una era «Tomás, quita de ahí que Gabilondo va a sacar más votos que tú; venga, va». Otra, «Tomás quita de ahí y ya veremos a quién pongo». Aunque esta última no habría quien se la creyese, Sánchez se ha empeñado en simular que era su postura. En parecer aún más pardillo.

Seis.- El ocaso de la sensatez. Uno tenía a Gabilondo por un tipo sensato. Tenía yo en un pedestal al único ministro de Educación que renunció a ponerle su apellido a una ley sin consenso. Ahora puedo considerarle un valiente que se mete en las colmenas sin guantes ni máscara o un insensato dispuesto a liderar las huestes de la derrota.

Siete.- La sombra alargada de Grey. Por lo del masoquismo lo digo. Como si no hubiera quedado claro lo que Sánchez quiere hacer, salen militanes postulándose como candidatos. A Zerolo y Valcarce les debe de gustar que los azoten.

Estrambote.- No me cabe duda de que los dirigentes del pesoe, por más nuevos que sean, saben que los partidos políticos no siempre tocan fondo para rebotar hacia arriba: hay veces que en el fondo hay tanto barro que los terminan desapareciendo. Los partidos políticos no son eternos.