lunes, 25 de mayo de 2015

No tan malo para el PP

Existen dos cuestiones a dilucidar. La primera, cuál es el alcance del cambio electoral que se ha producido en estas elecciones del 24 de mayo de 2015. La segunda, con estos datos qué puede pasar en las póximas elecciones generales.
     Sobre el primer asunto, está claro que la derecha ha ganado en número de votos y que la victoria de la izquierda depende de la alianza, en general, entre el PSOE y Podemos.
     Sobre el segundo asunto, con estos resultados el PP perdería la mayoría absoluta y el gobierno del país podría quedar en manos de la misma coalición PSOE-Podemos.
     Así las cosas, lo que tenemos en España no es tan diferente de lo que ha habido en el pasado, cuando la izquierda se dividía entre PSOE e IU.
     Pero hay tres cuestiones que complican el análisis.
     La primera, más bien previa, es que PSOE e IU nunca han gobernado juntos.
    La segunda, es lo que está dipuesto a hacer Podemos. Es posible que los dirigentes estén de acuerdo en llegar a pactos territoriales para evitar gobiernos populares, aunque lo ignoro. Pero en las manifestaciones del 15-M, las Marchas de la Dignidad y otros foros que, en general, han de identificarse con el germen de Podemos, PP y PSOE se consideraban como la misma opción política.
     Si los dirigentes quieren apoyar gobiernos del PSOE tendrán que contárselo muy bien a sus bases. Como mínimo, tendrán que detallar qué elementos de su programa aceptará el PSOE y, después, cruzar los dedos para que las bases estén de acuerdo con el acuerdo. En mi opinión, lo que está en juego es la supervivencia de Podemos como partido. La gente que ha puesto mucha ilusión en un cambio profundo no aceptará fácilmente que Podemos sea el monaguillo del PSOE.
     La tercera, la evolución del voto de aquí a diciembre/enero. Naturalmente, Rajoy convocará las elecciones lo más tarde posible para aprovechar, como ya dije en otro momento, el viento de cola del cambio de ciclo (generado más factores externos por el BCE y el precio del petróleo que por sus políticas). Si con muchos millones de personas en el paro o en la pobreza a pesar de estar trabajando, el PP ha obtenido votos para conseguir en unas elecciones generales cerca de ciento cincuenta escaños, tiene razones para el optimismo.
     A su favor tiene muchas cosas: la expectativa de la macro-economía siga mejorando, la aparente indulgencia de los votantes con la corrupción, el poco peso que parece tener en el electorado todo lo que no sea economía (ley mordaza, manipulación informativa, reforma educativa impuesta...) y el desgaste de la izquierda en función de lo que he mencionado más arriba.
     La izquierda, en cambio, tiene pocas cosas a favor. En realidad, solo tiene cinco o seis meses para hacer virguerías allí donde consiga el poder. En cambio, en su camino para conseguirlo tiene el germen de su posible derrota. O consigue que cale en una gran parte de la sociedad la ilusión por un nuevo frentepopulismo o el panorama del PP gobernando con los nacionalistas en 2016-2020 no me parece descabellado.