sábado, 7 de noviembre de 2009

De patos y agricultores

Publicada el 6 de noviembre de 2009 en El Día de Cuenca y otros, supongo.

Hace veinticinco años se disputaba en la comarca de Daimiel sobre los derechos de los patos y de los agricultores. A los agricultores les parecía que la administración protegía mucho a las Tablas y los ecologistas opinaban que el sector agrario, muy poderoso, torcía a su favor la voluntad del gobierno. El consejero Carrasco templaba gaitas de puertas para afuera y decía que el futuro era de los dos (sin patos no habría agricultores y sin agricultores no habría patos) mientras los regadíos, a veces para alimentar a especies vegetales realmente exóticas, no dejaban de aumentar y el suelo de la comarca se parecía cada vez más a un colador. A fecha de hoy hay que admitir que los ecologistas llevaban razón y que las Tablas han dejado de existir. Cualquier aportación de agua que se envíe sólo servirá para prolongar un poco la agonía, pero desapaecerán como desaparecieron los Ojos del Guadiana, que no se mencionan en ningún libro de texto que se precie de estar actualizado... desde hace más de una década. Sería bueno que se recordaran las palabras del consejero Carrasco por si acaso él también llevaba razón y una vez que han desaparecido los patos, la siguiente especie en extinción sea la de los agricultores. No sé si, en el caso probable de que se dé tal amenaza, el gobierno que haya entonces tendrá el don bíblico de sacar agua de las piedras o de la arcilla. De momento, ni el gobierno central ni el autonómico han sabido estar a la altura de las circunstancias.