jueves, 12 de julio de 2012

Viaje al futuro

Publicada el 6 de julio de 2012 en El Día de Castilla-La Mancha.

Este verano iré de vacaciones al futuro. O sea, a Grecia. Grecia es ese país que no somos porque cada uno está a un lado del Mediterráneo pero al que nos parecemos como una jugada polémica a su repetición desde el ángulo inverso. Hace pocos años pasé allí unos dias y con frecuecia creí estar habitando ese cómic de Astérix en el que el visitante es vapuleado por una cohorte de amigos, primos y vecinos que se han conchavado para sacarle hasta la cera de los oídos a cambio casi de nada. La crisis les llegó al poco y el recuerdo de esa vieja picaresca casaba con las informaciones que nos llegaban y que se usaban para que nos sintiésemos protegidos. Pero lo que nos une a Grecia no es la trapacería de sus habitantes sino el modo en que dirigentes de dentro y de fuera le están haciendo retroceder a los tiempos de cualquier posguerra. Ni una sola de las medidas que se han tomado ha funcionado y los datos macroeconónmicos son malos hoy y peores mañana, mas, ignorándolo todo, aqui se nos obliga a lo mismo como si los resultados pudieran ser diferentes. Al fin y al cabo, piensa todavía algún gilipollas, España no es Grecia. Aprovechemos nuestros últimos ahorros para conocer cómo será nuestro padecimiento futuro y, a la vuelta, pidámosle al alcalde que convierta los parques y las zonas peatonalizables en huertos sociales. Como los clásicos de la Hélade pensaban, «los hombres son mejores observando las estaciones y sembrando la tierra que reuniéndose en las ciudades, donde todo el día pasan escuchando el ruido que hacen los demás y olvidando a los dioses». Además, a este paso solamente podremos comer aquello que arranquemos a la tierra, ya que nada quedará fuera de ella o estará solo al alcance de Agag y Briatore.