jueves, 22 de noviembre de 2012

La Elvira

Publicada el 23 de noviembre de 2012 en El Día de Castilla la Mancha .

Hace años un amigo me mandó una fotografía en la que ciento sesenta inmigrantes ilegales llegaban en el barco fantasma «La Elvira» a una tierra en la que no eran muy bien acogidos. La noticia se producía en 1949, la publicaba un periódico de Venezuela y los inmigrantes resultaban ser ciudadanos españoles. Canarios, para mayor detalle.
          En los años buenos utilizaba esa imagen en mis clases para mostrar a mis alumnos lo cambiante de la Historia, cómo el que recibía inmigrantes ayer era emigrante el día anterior. La verdad es que nunca me sirvió de nada, porque la xenofobia de una juventud tan arrogante como ignorante no conocía límites ni entendía de tiempos que le dan la vuelta a las cosas.
          La imagen reciemte de nuestro ministro de Educación pidiendo a los dirigentes de los países latinoamericanos que acojan a los mejores de los nuestros porque les van a ayudar mucho y bien es la fotografía de un país derrotado. El mismo país en el que sus ingenieros huyen en tropel siguiendo las ofertas de empleo de empresas en donde se habla un idioma imposible de reproducir. El mismo que está dispuesto a vender la nacionalidad española a rusos y chinos a cambio de ciento sesenta mil euros, como si hubiese rusos o chinos que amaran tanto el jamón de jabugo como para pagar esa cantidad a cambio de un papel en el que diga que puede elegir entre el PP y el PSOE. El mismo en el que el Estado se ha convertido en el pesebre donde ya solo encuentra refugio la gente con posibles, los López del Hierro y similares.
          Menos mal que, hablando de pesebres, el Papa se ha aprestado a relajar el debate y en las próximas semanas podemos discutir si mantenemos la antihigiénica costumbre de dejar dormir a un bebé entre bestias o nos ahorramos las figurillas. No sé si el Vaticano tendrá que vérselas ahora con alguna asociación de fabricantes de belenes y misterios que esperaba capear la crisis gracias a la fe. Lo mismo sí.