jueves, 17 de enero de 2013

Los fascismos, Wert y los demás

Publicada en El Día de Castilla-La Mancha el 19 de enero de 2013.

Hay que ver cómo han cambiado las cosas en España. Cuando era un país gobernado por fascistas, a ningún ministro se le hubiera impedido dar una conferencia, sobre todo -todo hay que decirlo- porque entonces los ministros más que conferencias daban órdenes. Disponemos, pues, de dos datos que demuestan que vivimos en un país moderno: que los ministros quieren dar conferencias para justificar sus órdenes y que la gente no les deja darlas. Antes los ministros eran los fascistas y ahora los ministros llaman fascistas a las gentes que tienen que cumplir sus órdenes pero que detestan que, además, se las expliquen. Eso -fascistas- es lo que el ministro Wert llamó el otro día a quienes no le dejaron dar su conferencia. La acusación se basaba en que los gobiernos fascistas -cuando los tuvimos en España y en Europa- no dejaban hablar a la gente. En realidad, los gobernantes fascistas más que abuchear apaleaban a quienes no les apetecía escuchar, lo que no es exactamente la misma manera de ser fascista, como tampoco es la misma manera de padecer el fascismo. Por ejemplo, Wert se fue a su casa relativamente enfadado pero ahí terminó su problema. En cambio, en esta región son ya centenares las personas que, además de enfadarse, han sido multadas o sancionadas por exponer su opinión en la calle, en un aula o en un correo electrónico. Médicos, profesores, ciudadanos que no están de acuerdo con Wert, Marín o Cospedal y a quienes el poder no abuchea sino que humilla. Y todo parece indicar que la lista seguirá creciendo. Me suena a que tienen número adjudicado en la lista de espera algunos medios de comunicación, aquellos que, además de publicar los despachos que salen de los despachos del gobierno, prestan oídos, papel y el micrófono a esos que no están de acuerdo. Podría Wert darse una vuelta por aquí para ampliar su conocimiento sobre el fascismo.