miércoles, 9 de diciembre de 2015

Doña Chúpate Esa

Además del gesto de chúpate esa que utiliza la vicepresidenta cada vez que habla y que ningún asesor le ha afeado, supongo que por si las moscas, en otros dos momentos del Debate (solo falta el acuerdo de la Academia para usar la mayúscula, pero llegará, no lo dudo) pudimos ver hasta dónde llega el ordenomandismo del Partido Popular. 

Uno fue cuando se habló de Educación, justo después de que se volviese a mencionar el mantra del necesario acuerdo de Estado. En ese momento, la vice menospreció la idea y subrayó que por fin teníamos una ley del PP, mostrando que su partido jamás ha querido acordar una ley educativa y que en este momento están en pleno éxtasis una vez que han conseguido, por fin, que se esté aplicando una ley suya. Después de cuarenta años de democracia han puesto una pica en Flandes y no tienen la menor intención de negociar nada. Ordeno y mando.

El otro fue cuando rebatió la propuesta de reforma del Senado de Ciudadanos. Lo elegante habría sido decir que un organismo compuesto por los presidentes de las autonomías es menos representativo que el Senado actual. Habría sido muy elegante mencionar que hasta 2015 el Senado pedido por Rivera habría tenido once miembros del PP de un total de diecisiete. Pero a doña Chúpate Esa le pudo la soberbia vestida de sinceridad y explicó que con el Senado de Rivera, Artur Mas sería más mosca cojonera de lo que es ahora. No sé la audiencia que tuvo el Debate en Cataluña, pero a poca gente que estuviera en la televisión, el independentismo ganó otros miles de adeptos. Y es que el PP no pierde ninguna oportunidad de despeñarse por los acantilados de la Costa Brava. Luego dicen...